Capítulo 10
—Ina, ¿tienes algún horario fijo? ¿Algo como ir a la academia o hacer voluntariado?
—Ah… como estoy de vacaciones… no tengo nada establecido.
—Entonces dejemos los jueves como día de “juego”. Es mi día libre. Esta semana será un poco complicado porque tengo que encargarme de la tienda, pero a partir de la próxima se puede. Ya le pedí a una amiga que se encargue de tu entrenamiento personal los lunes, miércoles y viernes. Como el gimnasio cierra los domingos, ¿te parece entrenar lunes, martes, miércoles, viernes y sábado?
¿Cinco veces por semana? No tener un horario fijo hacía que ir no fuera problema, pero pensar en si sería capaz de sostener un ritmo así le oscurecía el panorama. A estas alturas ya no podía echarse atrás. Cuando levantó la vista, la expresión de Chaekyung había cambiado. No había ni rastro de sonrisa.
—¿La respuesta?
—…¡Sí!
—Muy bien.
Entonces, como si nada, su rostro volvió a iluminarse con una sonrisa amplia. Ina, sintiéndose como un ratón frente a un gato, no dejaba de observar cada gesto de Chaekyung. Ella la miró en silencio un momento antes de volver a hablar.
—Ina, ¿hay algo que quieras hacer? ¿Algo que quieras llegar a ser?
La pregunta fue inesperada. Ina la miró con expresión confusa. Como tanteando su propio corazón, pensó un momento antes de responder:
—No… no lo sé muy bien.
—¿Entraste a la carrera de Lengua y Literatura por alguna razón clara?
—…Era la materia en la que mejor me iba, y leer libros era lo que más disfrutaba. Pensé que… era lo único que podía hacer más o menos bien…
—…
Chaekyung se levantó y se acercó al mostrador. Eligió varias revistas y libros y los colocó sobre la mesa.
Novelas, “Vogue”, “GQ”, “W Magazine”…
De todo eso, lo que captó la atención de Ina fue una revista. La mirada intensa de la modelo, los textos en inglés, grandes y pequeños, los colores llamativos y los logotipos. Todo estaba en inglés; parecía una edición original.
Sin darse cuenta, Ina tomó “W Magazine” entre las manos.
—En Lengua y Literatura muchos terminan yéndose al mundo del periodismo o la edición. En esos ámbitos, “InDesign” es imprescindible. Si te parece bien… no sería mala idea que empezaras a estudiar algo de eso.
Periodismo, edición. Todo lo que salía de la boca de Chaekyung le resultaba desconocido. No es que el mundo de hacer libros le fuera ajeno, pero jamás había pensado que pudiera formar parte de él. Era algo lejano, casi irreal.
—Si te lo propones, puedes hacer lo que sea. Tienes tiempo, Ina.
Chaekyung habló como si pudiera leerle el corazón. Ina se sobresaltó y bajó la mirada hacia la revista que sostenía.
—¿Te gusta esta revista?
Ina asintió en silencio.
—Entonces quédatela. Yo ya la leí.
El rostro de Ina se iluminó de inmediato. Cambiaba con facilidad. Chaekyung fue guardando cada una de esas expresiones en su memoria. Bajó lentamente la mirada, esbozó una sonrisa leve y preguntó:
—¿Te gusta la moda?
—No… no sé si decir que me gusta.
—¿Te parece difícil?
Ina asintió. Algo elegante, algo impresionante.
Moda. Si hubiera que definirla: una forma específica de vestirse o peinarse que se populariza en determinado momento.
—Entonces preguntémoslo de otra forma. ¿Te gusta vestirte?
—…Sí. Pero no sé muy bien cómo arreglarme…
Durante toda la secundaria había usado uniforme. Rara vez vestía ropa de calle, y no sabía cómo arreglarse. Entre las restricciones de peinado y de teñido, había límites claros. Estaba demasiado ocupada estudiando como para pensar en arreglarse, y sentía que no era algo que debiera hacer. Quizá por eso, al entrar a la universidad, tener que decidir por sí misma la ropa, el maquillaje y el peinado le resultaba difícil y extraño.
—Ina, ¿sabes qué es el estilo y qué es la tendencia?
—¿Estilo… es como una forma? ¿Y tendencia es algo que está de moda…?
—Una forma… sí, si lo traducimos literalmente, podría decirse así. Suele usarse de esta manera: “tienes tu propio estilo”, “esa persona tiene su propio estilo”. Significa mostrar la individualidad.
Ina asintió, como si lo hubiera entendido. Chaekyung continuó:
—La tendencia, como dijiste, es la moda, el flujo. Algo que cambia constantemente y que, por más que intentes atraparlo, se escapa.
Ina movía los ojos, como intentando descifrar a dónde quería llegar Chaekyung. Al menos, escuchar con atención sí sabía hacerlo. Era una buena alumna. Chaekyung sonrió y prosiguió:
—La moda consiste en expresarte a ti misma dentro de esas tendencias, manteniendo tu propio estilo. A veces lees la tendencia, la anticipas o te adelantas; otras veces te dejas arrastrar. Pero incluso así, no debes perder tu estilo. Diferenciarte de los demás. No basta con llevarlo dentro. Claro, también está la actitud que surge de una forma de ser segura y libre… pero dejemos eso para después. Vivimos en un mundo donde hay que “expresarse”. Ya no basta con pensar en silencio y esperar que te reconozcan. Especialmente si eres mujer. Hay que salir al frente. Expresarse, por fuera y por dentro. Tenemos que hacer saber que existimos.
Ina sentía que entendía solo a medias, y que la otra mitad se le escapaba. Aun así, tenía la vaga intuición de que llegaría un día en que comprendería esas palabras por completo.
—En lo que respecta a la expresión, el elemento visual es realmente importante. El interior también lo es, claro, pero si lo exterior no llama la atención, no se crea la oportunidad de mostrar lo que hay dentro. Al menos, así lo creo yo. En ese sentido, la moda y las revistas de moda están en el extremo más visible de todo eso.
Con la revista en la mano, Chaekyung pasó las páginas. La modelo de la portada captando todas las miradas, el papel satinado, el color a toda página, los anuncios llamativos, las tipografías diseñadas para atrapar la vista, objetos sorprendentes…
Expresarse a una misma.
Ina tragó saliva. Chaekyung la observó y sonrió.
—¿Te interesa esto?
Expresar cosas hermosas con sus propias manos.
—Sí.
Ina respondió sin dudarlo. Chaekyung parecía satisfecha con esa respuesta.
—¿Quieres probar ir a una academia de diseño computacional?
—¡Sí, sí…!
Después de eso, las órdenes de Chaekyung continuaron. Ya que había dicho que iría por voluntad propia, tendría que asistir sin faltar a la academia de diseño, comer bien tres veces al día, acostarse antes de las doce, entre otras cosas.
Cuando Ina preguntó por los costos, Chaekyung no dijo nada y simplemente deslizó una tarjeta frente a ella. Ante algo tan inesperado, los ojos de Ina se agitaron sin control.
—El costo de la entrenadora personal lo transferiré directamente, así que no te preocupes. Usa esa tarjeta para la matrícula de la academia, los materiales, el transporte, las comidas, todo. En cuanto a la dieta, la entrenadora te lo explicará cuando vayas al gimnasio.
Incluso pensándolo por encima, la suma superaba con creces el millón de wones. Un miedo repentino le recorrió el cuerpo. La pregunta de por qué hacía todo eso llegó hasta su garganta.
Chaekyung sonreía con claridad. Por lo poco que Ina había visto de su carácter, era difícil pensar que hiciera algo así solo por pura buena voluntad. Al final, logró soltar las palabras que se le habían quedado atoradas.
—¿Por qué… haces tanto por mí? Es una cantidad muy grande…
Chaekyung guardó silencio un instante. Parpadeó, como reflexionando, y luego habló.
—Ina. ¿Qué crees que hace falta para que una persona cambie?
—¿Determinación…?
—Determinación, sí. Suena bien. Ina, ¿conoces la expresión “el entusiasmo dura tres días”?
Ina asintió. Chaekyung la miró con una sonrisa amable.
—Por más que uno se proponga algo con toda la determinación del mundo, como dice esa frase, el corazón humano es frágil y termina buscando lo fácil, lo cómodo. Y eso es todavía más cierto cuando, como en tu caso, no eliges por ti misma, sino que otros eligen por ti. Yo creo que ahí lo importante es el entorno. Un entorno que te empuje a hacer las cosas. Y si es con dinero, es aún más fácil de crear.
La mirada de Ina vaciló al escucharla.
—Yo tengo dinero. Si quiero gastar mi propio dinero, ¿hay alguna razón para que me lo reprochen?
—Pero… no lo está usando para usted, ama… ¿por qué conmigo… hasta este punto…?
—Porque eres mía.
“Porque tendrás que convertirte en la persona que yo imagino”.
No podía decir que fuera un sentimiento cien por ciento puro, dedicado solo al bienestar de Ina. Cuanto más lo pensaba, más arrogante le parecía. Una conciencia aún intacta asomó la cabeza. Chaekyung la ignoró deliberadamente y parpadeó despacio.
Al escuchar las palabras que salieron de la boca de Chaekyung, los ojos de Ina se abrieron de par en par. Eran palabras claras, pronunciadas desde el mismo lugar desde el que ella había repetido “ama” bajo la ducha.
—Así que podrás hacerlo bien.
Un escalofrío de excitación recorrió a Ina, que tragó saliva sin darse cuenta.
—Si durante la próxima semana cumples bien con todo lo que te ordené… el jueves que viene te daré una recompensa.
Sus ojos, como si contuvieran el mar, se curvaron con una sonrisa y parecieron ondular suavemente.
* * *
Zapatillas deportivas. Botella de agua. Smartwatch.
Eran los objetos colocados sobre la mesa de la oficina del gimnasio. Cosas que Chaekyung le había indicado llevar o directamente le había comprado antes de venir a entrenar.
El gimnasio, pasado el mediodía, estaba tranquilo. Hyunjeong, ya cambiada con ropa deportiva, observaba en silencio a Ina, que permanecía frente a ella sin saber muy bien qué hacer. El hecho de que Ina estuviera allí significaba que, tal como la “profecía” —o algo parecido— de Chaekyung, Ina ya le pertenecía.
—……
Hyunjeong miró la hoja con los resultados del chequeo. El porcentaje de grasa corporal era alto, pero la masa muscular también estaba por encima del promedio. Por eso, su metabolismo basal era elevado. No era obesa, pero el verdadero problema era que, en proporción a su peso, la cantidad de grasa corporal resultaba bastante alta.
El exceso es peor que la carencia.
Hyunjeong enderezó la hoja que se había curvado y preguntó:
—¿Has hecho ejercicio antes?
—No……
—Entiendo. Bien, Ina. Yo soy compañera de secundaria de Lee Chaekyung y llevo viéndola desde hace tantísimos años que ya me tiene harta. Aun así, soy la entrenadora que va a enseñarte ejercicio a cambio del dinero que ella paga. Para justificar ese dinero, voy a entrenarte con todo lo que esté a mi alcance y según mi criterio. ¿Hasta aquí se entiende?
—…Sí.
—Pero si no vienes a entrenar porque no te apetece, por más que yo me esfuerce no servirá de nada. Supongo que Chaekyung ya te lo habrá dicho: si consideramos que el máximo de ejercicio es diez, es más eficiente hacer cinco y cinco durante dos días que hacerlo todo de golpe en uno solo. Incluso si hablamos de memorizar palabras en inglés: es mejor aprender cinco un día y cinco al siguiente que memorizar diez de una sentada. Con el cuerpo pasa lo mismo. Así que lo que quiero decir es que, ante todo, tienes que venir a entrenar con constancia. ¿Quedó claro?
Ina asintió. Hyunjeong también asintió en silencio.
—Mides 169 centímetros y pesas 72 kilos. Objetivo: 62 kilos para el 31 de agosto. El porcentaje de grasa corporal, de 27 % a alrededor del 22 %.
Mientras decía cosas que Ina no terminaba de entender, Hyunjeong fue anotando números en la hoja. Viéndola, Ina movió nerviosamente los dedos antes de preguntar:
—…¿Es diferente a simplemente bajar de peso?
—Mmm… Para explicarlo: Ina, tienes un porcentaje alto de grasa corporal, pero también bastante masa muscular. Por eso, en relación con tu peso, te ves relativamente delgada. Pero justamente porque la grasa también es alta, si queremos un cuerpo saludable no se trata de perder músculo para bajar de peso, sino de reducir principalmente la grasa. Claro que, al bajar de peso, es inevitable perder algo de músculo, así que necesitamos hacer entrenamiento de fuerza.
—¿Fuerza…?
—También se le llama entrenamiento con pesas. Ejercicios que usan la fuerza muscular, como flexiones o abdominales.
—¿Y eso… en qué se diferencia del cardio? Al correr, por ejemplo, también se usan los músculos de las piernas, ¿no…?
—El cardio trabaja más la capacidad cardiovascular. El entrenamiento de fuerza usa los músculos aplicando potencia en períodos cortos, mientras que el cardio, como correr, sí utiliza los músculos del muslo, pero no de alta intensidad. Como se realiza durante más tiempo, el gasto calórico es mayor y es ideal para quemar grasa. En realidad, no siempre se pueden separar de forma tan estricta. Muchas rutinas combinan fuerza y cardio.
Ina parpadeó, con una expresión que mostraba que había entendido solo la mitad. Hyunjeong la observó un momento y luego se puso de pie.
—Más que explicarlo cien veces, lo irás entendiendo a medida que lo hagas con el cuerpo. Entonces, empecemos.
—Sí.
Como si hubiera tomado una decisión, Ina se recogió el cabello. Su pelo negro y brillante se balanceó con suavidad. Ojos rasgados y elevados, con ese aire felino y afilado del que tanto se hablaba; sienes suaves; algunos mechones sueltos; orejas redondeadas; una línea de la mandíbula limpia que descendía desde el lóbulo; piel blanca e impecable, mejillas enrojecidas por el calor, y un vello fino y suave. Al observarla, Hyunjeong pensó:
“Un rostro que haría que cualquiera se girara a mirarla en la calle, y que, sin duda alguna, era exactamente el tipo de rostro que más le gustaría a Lee Chaekyung”.
* * *
Casi era medianoche y el calor no daba señales de ceder. El clima era de esos en los que parecía imposible vivir sin aire acondicionado, y así llevaba varios días seguidos. Un auténtico baño de vapor. Quizá la comparación más acertada fuera la de unos dumplings cociéndose dentro de una vaporera.
Chaekyung, que estaba a cargo de la tienda, se había encogido sobre la silla, abanicándose con la mano. Se había quitado las sandalias y apoyaba los talones en el borde del asiento.
Como si anunciaran que el horario de atención había terminado, todas las persianas del muro de vidrio de la tienda estaban bajadas. Solo el tubo fluorescente del rincón donde estaba sentada Chaekyung permanecía encendido. De los parlantes sonaba “Claro de luna” de Debussy, un piano suave y contenido.
Con el mentón apoyado en la mano, Chaekyung observaba en silencio las vitrinas apagadas. Esa misma mañana, cuando Ina había pasado por la tienda, le había reiterado las dos cosas que debía cumplir y las tres que debía hacer.
Reportar absolutamente todo de su vida diaria. No mentir jamás.
Ir a entrenar con constancia. Asistir a la academia de diseño computacional. Respetar los horarios de comida y de sueño.
Visto así, eran cosas básicas… y, al mismo tiempo, las más difíciles. Podían resultar molestas, engorrosas o agotadoras. Sobre todo para alguien que no estaba acostumbrada a cuidarse a sí misma, o que no tenía margen para hacerlo.
Con un tintineo, la puerta se abrió. Era Hyunjeong, vestida con una camiseta negra sin mangas. Sus hombros y brazos firmes llamaban la atención de inmediato. Dejó el portavasos con cafés sobre la mesa con un golpe seco y, pasándose la mano por el cabello empapado en sudor, soltó un suspiro.
—Uf, ¡qué calor!
—Total. Últimamente, sin aire acondicionado no se puede vivir, de verdad.
Mientras lo decía, una sonrisa se dibujó en los labios de Chaekyung. Dejando de lado la queja por el clima, su expresión transmitía claramente un “estoy de muy buen humor”. Cualquiera que no la conociera pensaría que era solo una sonrisa alegre. Pero Hyunjeong, que llevaba años observándola, lo veía distinto. Más que felicidad, parecía una sonrisa que decía: “tengo que estar de buen humor”.
—…¿Estás contenta?
—Sí, lo estoy.
Decían que amar era la vida misma. Sonriente, Chaekyung sacó su café del portavasos y dio un sorbo.
—Entonces, ¿cómo fue?
—Dame un momento para respirar y hablamos.
Hyunjeong arrastró la silla frente a Chaekyung y se sentó. Se llevó el café directamente desde el portavasos y lo sorbió de una sola vez, “shluurp”. Tras soltar un largo suspiro, abrió la boca para hablar.
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- Capítulo 10 Hace 22 horas
- Capítulo 9 Hace 23 horas
- Capítulo 8 febrero 1, 2026
- Capítulo 7 febrero 1, 2026
- Capítulo 6 febrero 1, 2026
- Capítulo 5 febrero 1, 2026
- Capítulo 4 octubre 9, 2025
- Capítulo 3 octubre 9, 2025
- Capítulo 2 octubre 9, 2025
- Capítulo 1 octubre 9, 2025
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