Gu Yu cerró el teléfono y ayudó a Su Yue a acomodarse el cuello del traje. El atuendo negro y dorado hecho a medida por orden de Lin Shuo era magnífico, y resaltaba aún más la figura esbelta y elegante de Su Yue.
Para arreglar aquella prenda tan elaborada, Gu Yu tuvo que ponerse ligeramente de puntillas. Sin querer, su mano rozó el hermoso lóbulo de la oreja de la otra chica, luego la blanca piel de su cuello… y descendió un poco más.
La sensación era… extraña.
La mano fina y suave de Gu Yu, apenas separada por la tela, rozaba con ligereza, como el aleteo cauteloso de una mariposa. La garganta de Su Yue se movió levemente. En sus pupilas rojo oscuro brilló un destello denso y embriagado.
Al final, no pudo evitar sujetarle la muñeca.
—Ya está… —dijo en voz baja.
—El cinturón está un poco suelto. ¿No quieres que te ayude? —preguntó Gu Yu, con esos ojos claros e inocentes fijos en ella.
Su Yue se quedó un instante en silencio y luego soltó una risa suave.
—Eso puedo hacerlo yo. Pero… ¿no sientes que…?
Sus ojos rojo oscuro se alzaron ligeramente, y una sonrisa complacida curvó sus labios.
—¿No te parece que ahora mismo somos como una pareja que lleva años juntos?
Lo dijo con ligereza. Gu Yu sabía que podría tratarse solo de una broma. No tenía claro qué intención había detrás de esas palabras, pero la frase resonó en su pecho como el eco lejano de una campana en la montaña, apartando la niebla y provocando ondas profundas en su corazón.
¿Una pareja que lleva años juntos?
Gu Yu se quedó atónita. Sin darse cuenta, su relación había cambiado. Se había vuelto íntima, cercana… natural.
—N-no digas tonterías. Ya casi es tu turno —respondió, con las orejas teñidas de rojo.
Se soltó suavemente de la mano que la sujetaba y salió apresurada.
—¿Eh? ¿Ya huyes? —murmuró Su Yue, divertida.
Observó la reacción adorable de la otra chica y la calidez que aún permanecía en su palma. Sus labios se curvaron sin querer, como una brisa que atraviesa un jardín en flor.
Retiró la mano y subió al escenario.
“Si todo termina bien… ¿a dónde la llevaré?”
A cierta distancia, Gu Yu suspiró en secreto al verla regresar al escenario.
Las palabras ambiguas todavía resonaban en sus oídos, repitiéndose como una melodía insistente, haciéndola sentir avergonzada e impotente.
Era solo una broma… ¿por qué reaccionaba así?
Con las mejillas ligeramente rojas, se escondió en el baño para aplicarse un inhibidor. El líquido transparente entró lentamente en su cuerpo, calmando el calor inexplicable que la agitaba.
Antes de salir, no olvidó rociarse el cuello con un bloqueador de feromonas. La fina bruma fría se asentó sobre su piel como una película invisible, sellando el aroma elegante del té blanco en su sangre. Hacia el exterior, en cambio, comenzó a desprenderse un tenue y denso aroma a licor herbal.
Después de terminar, tiró la jeringa vacía y regresó a su asiento bajo el escenario.
Los actores ya estaban preparados.
Poco antes de comenzar, An Huai apareció por fin tras cambiarse de vestuario. Bajo la mirada impaciente de Lin Shuo, aceleró el paso para subir al escenario.
Sus ojos seductores se deslizaron hacia Su Yue, ya inmersa en su papel. En su mirada brilló una chispa burlona.
“Su Yue… si no quieres cooperar conmigo, entonces tendré que obligarte”.
—¡Eh, tú! ¡Colócate en tu posición! —gritó Lin Shuo con el megáfono, visiblemente molesto.
An Huai soltó una risa baja. Esta vez no se enfadó. Caminó con calma hacia su lugar, pero su mirada hacia Su Yue era la de alguien que contempla a una presa destinada a caer.
El asistente levantó la claqueta.
—¡Tres, dos, uno… acción!
La música volvió a sonar. Era la misma escena: la princesa extranjera, intentando seducir al joven general, lo seguía hasta el pabellón junto al lago.
Debido al error anterior, la grabación se retomó desde el momento en que ella levantaba la copa.
Esta vez, el rostro de An Huai mostraba una seguridad decidida.
Entre niebla y humo, la mujer vestida de púrpura sirvió vino con elegancia. Con pasos sinuosos, avanzó hacia el apuesto general, con una mirada aparentemente enamorada.
Su Yue permanecía fría, sentada sin siquiera parpadear. Su aura era afilada, gélida.
Pero An Huai ya no sentía miedo.
Según el guion, Su Yue debía volver a derribar la copa.
El sonido de los pasos se acercó. Su Yue frunció el ceño, preparada para actuar.
Pero, de pronto, una mano inesperada se posó sobre su hombro, deslizándose hacia su cuello… luego hacia su mandíbula.
El gesto era abiertamente provocador, fuera del control del guion.
Las pupilas rojo oscuro de Su Yue se oscurecieron. Una furia contenida empezó a agitarse en su interior.
An Huai giró con elegancia y cayó directamente en su regazo.
Se sentó sobre ella en una postura extremadamente sugerente. Un brazo rodeó su cuello; con la otra mano sostuvo la copa blanca, acercándola lentamente a los labios de Su Yue, mirándola con una expresión insinuante.
El equipo de producción quedó en shock ante aquella escena repentina.
Lin Shuo solo frunció el ceño, observando atentamente sin intervenir.
¿Eso significaba que podía seguir?
Una sonrisa triunfal se dibujó en los labios de An Huai.
“Si Gu Yu y Su Yue pueden modificar el guion… ¿por qué yo no?”
Aunque Su Yue se negaba a interactuar con ella fuera de cámara, si creaba una escena lo suficientemente convincente y coherente dentro de la historia… nadie podría objetar.
An Huai miró discretamente hacia el director. Lin Shuo seguía sin detener la toma.
Y entonces, Gu Yu, que acababa de regresar, presenció la escena.
An Huai sentada en el regazo de Su Yue. La distancia entre ellas era mínima, casi un beso. La mirada de An Huai hacia Su Yue no tenía nada de inocente.
Aunque sabía que era deliberado… una fina capa de hielo comenzó a formarse en los ojos claros de Gu Yu.
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Comentarios del capítulo "Capítulo 111"
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