Pero la realidad demostró que el talento de Gu Yu era extraordinario, y que además tenía una enorme capacidad de adaptación.
Los ojos de Shen An casi brillaban cuando se lanzó frente a ella.
—¿Cómo te llamas? ¡El papel de la segunda protagonista es tuyo!
Gu Yu se quedó paralizada.
¿Ella… realmente había conseguido el papel?
Entonces recordó las palabras que le había dicho a Su Yue cuando se metió de lleno en la escena, y no pudo evitar sentir cómo el rostro se le calentaba.
Tosió suavemente y se levantó.
—Gracias, director. Me llamo Gu Yu.
Shen An llamó de inmediato al asistente.
—¿Gu Yu, cierto? ¡Ven a presentarte mañana! ¡Empezamos el rodaje!
El asistente se acercó para explicarle los detalles. Tras dejar sus datos de contacto, Gu Yu se dispuso a salir del estudio.
Fue entonces cuando Su Yue también se levantó. Sus pupilas rojo oscuro recuperaron su habitual frialdad. En ese instante, ya no era el personaje de la historia, sino ella misma: la verdadera Su Yue.
Gu Yu pensó en todo lo que había dicho durante la escena, en ese impulso final en el que casi llegó a besarla… y se sonrojó de inmediato. Bajó la cabeza apresuradamente.
—Y-yo… me voy primero…
Dios mío…
Salió del lugar casi huyendo, con la cara roja como un tomate. Lo que Su Yue le había dicho en el baño había dejado todo demasiado claro: Su Yue la detestaba de verdad…
Y aun así, durante la actuación, ella casi había llegado a besarla.
Seguro que ahora Su Yue la odiaría aún más…
Gu Yu no sabía si reír o llorar. ¿Cómo podía su camino para sobrevivir ser tan accidentado?
Convencida de que la distancia genera belleza, intentó escabullirse sin hacer ruido, pero Su Yue de pronto alargó la mano y la sujetó del brazo.
Los dedos de Su Yue estaban fríos, casi en completo contraste con su aroma. Eran más parecidos a su mirada y a su expresión: como una luna gélida e inalcanzable.
Gu Yu se detuvo en seco, sintiendo cómo el brazo le ardía ligeramente.
Su Yue habló en voz baja:
—Lo de antes… lo hiciste muy bien.
Gu Yu alzó la cabeza de golpe y se encontró de lleno con su mirada.
En esos ojos rojo oscuro se reflejaba con claridad su propia expresión nerviosa.
El corazón de Gu Yu empezó a latir desbocado, como si de verdad le faltara el aire.
Se apresuró a retirar el brazo.
—Gracias. No te molesto más, me voy.
Gu Yu se marchó casi escapando.
Y Su Yue se quedó observando durante largo rato su espalda, y los mechones de cabello que el viento levantaba. Dejó que ese cabello claro, con un leve aroma a Jäger, se deslizara entre sus dedos, como el viento mismo: imposible de atrapar, imposible de seguir.
En realidad… había querido preguntar.
Lo que Gu Yu había dicho en la escena… ¿eran palabras del personaje o…?
¿O eran palabras que Gu Yu ya llevaba dentro?
Dichas de esa forma, al borde de la locura, dispuesta a quemarse junto a ella…
“De quien estoy enamorada es de ti”.
Su Yue retiró la mano y curvó los labios en una sonrisa burlona.
De verdad… se estaba haciendo ilusiones.
¿Cómo podría alguien como Gu Yu llegar a gustar de ella, y mucho menos amarla?
Gu Yu probablemente… ya la odiaba hasta lo más profundo.
—¿Su Yue? ¿En qué estás pensando? Sigamos con las audiciones.
La voz de Shen An devolvió a Su Yue a la realidad. Ella respondió con un suave “hm” y volvió a sentarse a su lado.
No se dio cuenta de que cada cambio en su expresión había sido observado por completo por Lu Yang.
Siempre despreocupado, Lu Yang mostró por primera vez un destello de frialdad en los ojos.
Su Yue… ¿Una omega de bajo nivel…? ¿Qué relación tenía exactamente con Gu Yu?
No pudo evitar darle vueltas al asunto: desde aquella vez que sorprendió a Gu Yu ayudando a Su Yue en secreto, hasta la explosión emocional y la tensión casi palpable de esa escena compartida…
La mirada de Lu Yang se hundió, pero su sonrisa se volvió aún más radiante.
Qué interesante, ¿no?
Su Yue… déjame ver entonces, en el corazón de Gu Yu, quién es realmente la más importante…
…
Por otro lado, Gu Yu regresó a la vieja casa, pero su corazón seguía latiendo con fuerza, incapaz de calmarse. Cada gesto de Su Yue parecía haberse grabado en su mente con una nitidez casi dolorosa. Como si aquella presencia intensa y tranquilizadora aún la rodeara.
Pero ¿cómo podía ser? Su Yue no era más que una omega de bajo nivel, con apenas feromonas restantes… ¿cómo podía sentirse así?
Gu Yu respiró hondo y corrió hacia su taller secreto. Pensó que, si se concentraba de verdad en el trabajo, dejaría de pensar tonterías…
Con esa idea, cerró la puerta y se sumergió por completo en un nuevo diseño sobre la mesa de trabajo.
No sabía cuánto tiempo había pasado cuando su teléfono emitió de pronto un “ding”, seguido del aviso de un depósito recibido.
Gu Yu lo tomó y, al verlo, su corazón estalló de alegría.
Era el pago de todas las prendas que había vendido anteriormente. Todos los clientes habían saldado sus cuentas, y el banco ya le había transferido el dinero.
Tras muchos días de penurias, Gu Yu contó con cuidado el saldo de su tarjeta: unidades, decenas, centenas, miles…
¡Cincuenta mil!
Había ganado cincuenta mil con sus propios diseños. Dinero ganado por ella misma, sin depender de la familia Gu ni del lado de su madre.
En su entusiasmo, no pudo evitar contactar a Li Zhiyun. Había trabajado duro todo ese tiempo, así que merecía un aumento.
Para su sorpresa, además de alegrarse, Li Zhiyun añadió:
—Jefa, la señorita Lan pidió verla. Quiere que usted misma le diseñe un vestido a medida.
¿La señorita Lan? ¿Lan Xi?
Gu Yu recordó el broche que Lan Xi le había regalado. La rosa de colores intensos brillaba de forma deslumbrante dentro de la caja de colección.
Pensándolo bien, aún no le había dado las gracias. Corresponderle diseñándole un vestido parecía una buena forma de devolver el favor.
Aunque… estaba el problema de su identidad.
Lan Xi era amiga de la dueña original del cuerpo. ¿La ayudaría a guardar el secreto?
Tras pensarlo un poco, decidió aceptar la cita. No era bueno deber favores.
—Está bien. Dígale que me espere en la tienda. Voy para allá ahora mismo.
Tras dar la orden, Gu Yu bajó las escaleras para salir.
No esperaba encontrarse justo en la entrada con Su Yue, que acababa de regresar a casa. Gu Yu se detuvo en seco.
Y Su Yue también permaneció allí, sin intención de apartarse.
Su Yue se quedó de pie en el umbral. El sol del atardecer caía a sus espaldas; sus ojos ardían como un ocaso en llamas, como si pudieran consumirla por completo sin dejar cenizas.
El recuerdo de la amenaza en el baño volvió a asaltarla. Gu Yu quiso esquivarla, pero tampoco se atrevía a ofenderla.
Después de todo, era la protagonista que decidiría su destino en el futuro.
Así que solo pudo decir en voz baja:
—¿Ya volviste?
Las cejas y los ojos de la joven eran intensos, como si hubieran nacido cargados de emoción. Al decirlo en ese tono, sonaba como una charla cotidiana… como si hubiera estado esperándola en casa desde hacía mucho tiempo.
La mirada de Su Yue se oscureció. Se acercó a ella, y Gu Yu retrocedió por reflejo. No se dio cuenta de que el talón chocó con el umbral y estuvo a punto de caer.
Fue Su Yue quien reaccionó a tiempo y la sujetó.
—¡Cuidado!
Gu Yu cerró los ojos instintivamente y se aferró a Su Yue. Ambas cayeron juntas sobre el suelo de la entrada.
Cuando Gu Yu por fin se atrevió a abrir los ojos, vio a Su Yue sobre ella, apoyando un brazo a un lado de su cabeza. Los mechones negros que caían sueltos rozaban suavemente su mejilla, provocándole un cosquilleo persistente.
Por favor, introduzca su nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Usted recibirá un enlace para crear una nueva contraseña a través de correo electrónico.
Comentarios del capítulo "Capítulo 43"
MANGA DE DISCUSIÓN