A la mañana siguiente, el primer rayo cálido del amanecer se filtró por el ventanal. Afuera, los pájaros saltaban con ligereza entre las ramas, y la brisa arrastraba pétalos que caían flotando desde el exterior.
Gu Yu se había levantado muy temprano. Por lo ocurrido la noche anterior, no había dormido bien en toda la noche. Ahora, con ojeras marcadas y el ánimo por el suelo, se dejaba maquillar sin energía por la tía Lin, con el cuerpo y el espíritu apagados.
—Señorita, hoy que entra al rodaje no se ponga nerviosa. Si en casa pasa algo, yo le avisaré —dijo la tía Lin con tono amable, aunque en su rostro se notaba la preocupación.
Desde que Gu Shengming había regresado de improviso la última vez y le había dado una bofetada a la joven, la tía Lin no había podido quitárselo de la cabeza. Temía que volviera a ocurrir algo parecido, así que esta vez le prometió estar atenta a la casa: en cuanto Gu Shengming apareciera, le avisaría a Gu Yu para que tuviera tiempo de mantenerse lejos de él.
—Lo sé, tía Lin. Gracias por preocuparse —respondió Gu Yu con una sonrisa suave.
Por supuesto que entendía lo que había detrás de esas palabras. Sabía que la tía Lin estaba cuidándola, y ese pensamiento le trajo una oleada de calidez al corazón.
Tras terminar de maquillarse, Gu Yu bajó las escaleras. En el camino, aparte de los sirvientes que iban y venían, no vio aquella figura familiar…
Se detuvo un momento y preguntó:
—¿Y Su Yue?
—La señorita Su salió muy temprano esta mañana. Ni siquiera desayunó. Debe de haber tenido algo urgente —contestó la tía Lin.
—…Entiendo.
La luz en los ojos claros de Gu Yu se apagó un poco, y una tristeza casi imperceptible cruzó su mirada.
¿De verdad Su Yue la detestaba hasta ese punto? Iban a rodar la misma película, y aun así Su Yue ni siquiera quería verla…
La noche anterior le había dicho cosas muy duras, sin medir sus palabras. Era normal que Su Yue no quisiera volver a coincidir con ella.
Gu Yu respiró hondo. Da igual, pensó. Quizá siempre habían sido personas destinadas a caminar por líneas paralelas. Por mucho que ella intentara cambiar, jamás podría entrar en el mundo de aquella chica fría y distante.
A los ojos de Su Yue, ella siempre sería la hija del enemigo que había destruido a su familia, un alfa malvado y detestable.
—Señorita, ¿la acompaño al coche?
Gu Yu volvió en sí y asintió. La tristeza en sus ojos apagados desapareció en un instante. Era muy buena fingiendo.
El Bentley negro avanzó veloz por la avenida arbolada y pronto llegó al set de rodaje.
Ese día, Gu Yu vestía una gabardina sencilla y elegante, de diseño novedoso. Era una prenda creada por ella misma.
—
A lo largo del camino atrajo muchas miradas. A su alrededor se oían murmullos de todo tipo, pero Gu Yu no prestó atención a ninguno. Caminó sin desviar la vista, como si nada de aquello le importara. De su cuerpo emanaba ese aire frío y distante de siempre; el aroma a Jäger la rodeaba, tan gélido que apenas había gente cerca de ella.
Pero eso, precisamente, era lo que Gu Yu quería. Nadie se le acercaba a hablarle y no tenía que gastar energías lidiando con relaciones complicadas con personas con las que no tenía trato. Al contrario, aquello le aligeraba bastante la carga.
Solo que…
¿Qué iba a hacer cuando empezara el rodaje formal?
Gu Yu se llevó la mano a la frente con impotencia y suspiró con fuerza por dentro.
Al fin y al cabo, no era actriz. Más allá de haber visto películas y series en el pasado, no tenía ninguna experiencia real. La vez anterior había entrado en el papel solo por culpa de Su Yue, cuando sus emociones se desbordaron sin control. Ni ella misma esperaba que esa expresión tan genuina encajara justo con el personaje y le diera, sin buscarlo, una oportunidad de oro.
Pero ahora era distinto. En el set nadie tendría la paciencia de esperar a que ella entrara en personaje. Si uno fallaba y había que repetir, se retrasaba todo el equipo. Gu Yu ya podía imaginarse a Shen An gritándole sin piedad ese día.
Por un momento, pensó que si la audición anterior hubiera terminado en fracaso, quizá no habría pasado nada. Gu Shengming ya la había golpeado; a lo sumo, podría haberse rendido y no meterse en todo este lío. Así se habría ahorrado tantos dolores de cabeza.
Pero ya era tarde. No le quedaba otra que aguantar y seguir adelante. Aunque la regañaran, tenía que resistir.
—Ay… qué difícil…
Apoyó la barbilla en la mano y recitó el guion con desgano. El ceño se le frunció tanto que parecía una pequeña montaña, con la angustia a punto de desbordarse.
—Eh, mi gran diseñadora, nos volvemos a encontrar.
Una voz grave y clara sonó no muy lejos, interrumpiendo sus pensamientos. Gu Yu se giró y se encontró con unos ojos color castaño oscuro, de mirada afable.
—¿Lu Yang?
Gu Yu observó con calma cómo el hombre apuesto y refinado se acercaba. Su expresión no mostró grandes cambios.
—¿No te lo dije ya? Afuera no me llames “gran diseñadora”. Me lo prometiste.
Había elegido a propósito un rincón tranquilo y poco concurrido para no llamar la atención. ¿Quién iba a imaginar que Lu Yang, ese imán ambulante de hormonas, se plantaría justo frente a ella? En un instante, Gu Yu sintió incontables miradas clavándose en su espalda, como si quisieran atravesarla.
Lu Yang, como si nada, no solo ignoró por completo las miradas implorantes de Gu Yu, sino que además se sentó a su lado con total naturalidad. Incluso tuvo tiempo de saludar a la gente alrededor. Un auténtico animal social.
Gu Yu se llevó la mano a la frente, sin saber si reír o llorar. Estuvo a punto de escupir sangre del disgusto, así que solo pudo desplazarse discretamente un poco más lejos de él.
—Con solo verte ya sé que te pasa algo. ¿Por qué no me lo cuentas? —dijo Lu Yang con una sonrisa.
Lu Yang notó el pequeño gesto con el que Gu Yu se alejaba de él. Entrecerró los ojos castaños y curvó los labios en una sonrisa divertida. Con clara mala intención, se acercó más, obligando a Gu Yu a retroceder hasta quedar arrinconada, sin escapatoria.
Lu Yang se inclinó hacia ella. Su aliento cálido rozó ligeramente sus pestañas, y en el aire flotó un tenue aroma a café amargo. Gu Yu giró el rostro para esquivarlo; sus largas pestañas temblaron suavemente, como las alas de una mariposa.
—Lu Yang, ya te lo dije. No liberes tus feromonas delante de un alfa a la ligera. Lo que estás haciendo ahora es muy peligroso.
Los ojos claros de Gu Yu seguían tranquilos, sin la menor ondulación. Miró a Lu Yang, que sonreía con los ojos entrecerrados, y frunció levemente el ceño.
—¿Y qué? Aunque haga esto, ¿no ves que sigues sin reaccionar en lo más mínimo? —respondió él, despreocupado.
Gu Yu se quedó un instante sin palabras. No esperaba ese comentario. Bajó la mirada y guardó silencio.
—Va, solo bromeaba. No se enfade, señorita Gu. Le prometo que en adelante no soltaré feromonas delante de otros alfas, ¿sí?
Lu Yang sonrió con picardía, como si unas orejas de zorro se le hubieran erguido sobre la cabeza. Gu Yu solo pudo suspirar, resignada.
—Por favor, no lo digas de una forma tan fácil de malinterpretar, como si tuviéramos una relación muy cercana.
Sin dejarse llevar por su juego, Gu Yu lo empujó con decisión.
—Dime, tú, que eres el protagonista masculino, ¿por qué no estás en tu sala VIP y te dignas a venir hasta aquí? ¿No será que de verdad estás tan desocupado?
Por favor, introduzca su nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Usted recibirá un enlace para crear una nueva contraseña a través de correo electrónico.
Comentarios del capítulo "Capítulo 48"
MANGA DE DISCUSIÓN