En cuanto empezó la preparatoria, Anzhi fue asignada a la clase de alto rendimiento. El grupo tenía solo cincuenta estudiantes y reunía a todos los mejores alumnos de la generación. Incluso las clases regulares y las clases de nivel avanzado la llamaban “la clase de los genios”.
El puntaje máximo del examen de ingreso era 540, y el promedio de ese grupo rondaba los 530. Anzhi había obtenido 538 puntos, perdiendo solo dos en Lengua. Aun así, no era la primera del ranking: el primer lugar, con 539 puntos, pertenecía a una chica llamada Xu Jia’er.
Sin embargo, el primer día esa estudiante no se presentó, así que nadie sabía qué clase de figura legendaria sería.
La mayoría de los alumnos de la clase de genios era bastante callada. Tal vez porque aún no se conocían, o quizá por esa actitud ambigua entre iguales: una mezcla de querer acercarse y, al mismo tiempo, observar y medir al otro.
Era la primera vez que Anzhi sentía que el ambiente académico de una escuela le resultaba realmente cómodo.
La mayoría de los institutos de preparatoria funcionaban como internados, pero la Preparatoria Técnica no lo exigía de forma obligatoria. Yan Xi tampoco estaba de acuerdo con que Anzhi se quedara interna, así que el tío Wang se encargaba de llevarla y recogerla todos los días.
La escuela era enorme y el entorno muy agradable. El edificio antiguo llevaba más de treinta años en pie, mientras que el nuevo ya estaba terminado. Los estilos viejo y moderno convivían, creando una combinación interesante.
Al día siguiente se celebró una reunión de clase, la primera y, además, una muy importante.
La profesora a cargo, la profesora Pang, era una mujer de poco más de treinta años, de aspecto amable y siempre sonriente. Incluso antes de que sonara el timbre, ya estaba esperando en la puerta del aula. Cuando casi todos estaban sentados y sonó el timbre de aviso, la profesora Pang se disponía a cerrar la puerta cuando alguien más entró.
En un instante, toda el aula llena de estudiantes aplicados y obedientes quedó completamente aturdida. Incluso la profesora Pang dudó de sus propios ojos.
El peinado era llamativo hasta el extremo: un lado de la cabeza completamente rapado, dejando ver el cuero cabelludo, y el otro con el cabello en capas, teñido de un gris plateado. Bajo la luz natural, el color brillaba con un tono entre plata y tinta. Primero, todos quedaron impactados por el peinado y el color; luego, al fijarse bien, recibieron un golpe aún mayor.
Era demasiado… demasiado guapa.
Cejas largas y muy oscuras, ojos profundos y alargados, un puente nasal recto y labios finos de un tono rosado. Rasgos delicados, aire juvenil.
¿Juvenil…?
Pero su piel era suave y tersa, el perfil de su rostro pulido como jade, y sus pestañas largas y espesas.
¿Una chica…?
Entonces entró al aula.
¡Altísima! A simple vista, ¿un metro setenta y cinco? ¿Una chica tan alta?
—Profesora —saludó.
Su voz era clara y limpia, con esa suavidad característica de una chica.
En el aula estalló un murmullo.
—¿Quién es esa? ¿Cómo la dejaron entrar así a la escuela?
—¿El colegio permite ese color de pelo?
—¿De qué dimensión paralela salió?
La profesora Pang le indicó que buscara un asiento libre. Como aún no habían asignado los lugares, todos estaban sentados al azar. Ella recorrió el aula con la mirada y se detuvo en Anzhi.
De pronto, curvó ligeramente los labios y, bajo la mirada de todos, caminó hacia ella.
Con brazos y piernas largas, pasó junto a Anzhi levantando una leve corriente de aire y se sentó en el asiento vacío detrás de ella.
—Qué guapa… —susurró una chica.
La profesora Pang comenzó a hablar. Era su primera vez a cargo de la clase de alto rendimiento, un grupo que cada año todos los profesores codiciaban. En la Preparatoria Técnica, los docentes acompañaban a una clase durante los tres años completos; dirigir la clase de alto rendimiento garantizaba excelentes resultados en el último año y un bono muy generoso.
Ese privilegio no habría recaído en la profesora Pang de no ser porque dos colegas habían competido tan ferozmente por el puesto que, al final, ella terminó beneficiándose.
De pie frente al estrado, con el entusiasmo pedagógico a punto de desbordarse, la profesora Pang sonrió con amabilidad.
—Soy la profesora Pang, su tutora de clase y también su profesora de Matemáticas. Bien, ahora quiero que cada estudiante pase al frente y se presente para que podamos conocernos. Empezamos por este lado.
Los estudiantes aplicados fueron subiendo uno a uno; la mayoría llevaba gafas. Casi todos decían que les gustaba leer. Algunos mencionaban videojuegos, otros grupos musicales, y un par hablaba con especial entusiasmo de Marvel o DC, lanzándose miradas cómplices.
Cuando llegó el turno de Anzhi, fue muy breve:
—Me llamo Tao Anzhi. Tao, como Tao Yuanming. Me gusta leer…
El aula soltó una pequeña risa.
Anzhi también sonrió. Al hacerlo, el profundo hoyuelo de su mejilla derecha parecía un pequeño lago rodeado de montañas, dulce y encantador.
Había bastantes chicas en la clase, todas con voces suaves, pero la de Anzhi sonaba aún más infantil. Vestía un vestido blanco de estilo marinero hasta la rodilla y zapatos de ballet rojos. Sus tobillos eran finos y muy blancos.
—Me gusta la química y hacer postres.
El aula estalló en aplausos.
La profesora Pang sonrió.
—¿Alguien más falta por presentarse?
Todas las miradas se giraron, al unísono, hacia la chica del cabello gris.
Ella caminó con desgana hasta el estrado.
—Me llamo Xu Jia’er.
De pie allí, parecía impecable desde cualquier ángulo, tan llamativa que casi cegaba.
Su voz era clara, ligeramente grave. Combinada con su rostro, creaba una sensación extraña: los chicos de esa edad solían estar en plena muda de voz, pero ella no. Parecía un joven salido de un manga, de belleza refinada, casi femenina… y, aun así, era una chica.
Qué sensación tan peculiar.
—Me gusta leer manga.
Nadie se sorprendió.
—Me gustan las chicas.
¿…?
¿Literal o con doble sentido?
La profesora Pang aguzó el oído.
Al ver la expresión de asombro general, Xu Jia’er sonrió.
—Sí, exactamente lo que están pensando.
¿¡Qué!? ¿¡Qué!? ¿¡QUÉ!?
Las expresiones de todos parecían decir al unísono: “Mamá, apenas es el primer día de clases y alguien ya salió del clóset en público.”
Y aún no había terminado.
—Ah, y también me gusta sacar el primer lugar.
¡¡¡¡¡!!!!
Las miradas de la clase de genios salieron disparadas hacia ella como flechas.
¡Eso sí que no se podía tolerar!
Al cabo de un momento, la profesora Pang subió al estrado con una expresión complicada. Se aclaró la garganta y decidió fingir que nada de eso había ocurrido.
—Bien… entonces pasemos a la elección del comité de clase. ¿Algún voluntario?
Silencio absoluto.
No se sabía si nadie quería el puesto o si seguían en estado de shock.
La profesora Pang ya tenía un plan.
—Entonces lo haremos según el número de lista. Si no hay objeciones, quedará así. El número uno… Xu Jia’er… eh…
Levantó la vista hacia ese cabello gris tan llamativo.
—¿Alguna objeción?
Un bosque de brazos se alzó de inmediato.
—Eh… entonces el número dos… ¿Tao Anzhi?
Los brazos bajaron.
—Muy bien. La jefa de clase será Tao Anzhi y la subjefa, Xu Jia’er. ¿Todos de acuerdo? Perfecto. Sigamos con el encargado académico…
Anzhi, sinceramente, seguía en shock. Aún no asimilaba que acababa de convertirse en jefa de clase. Aunque para ella no era gran cosa que alguien fuera heterosexual o no, sabía que en la sociedad todavía era un tema delicado. Ella misma no se lo había contado a nadie más que a Yang Mengmeng. Y, sin embargo, la chica sentada detrás de ella lo había dicho con total naturalidad, sin el menor reparo.
Audaz, directa, arrogante. Esa fue la primera impresión que Anzhi tuvo de Xu Jia’er.
Tal vez la preparatoria sin Yang Mengmeng no sería tan aburrida.
Anzhi suspiró para sí. La extrañaba muchísimo.
Yang Mengmeng también había empezado las clases ese día. Su celular seguía confiscado, así que probablemente solo podrían hablar por la noche.
Al salir de la escuela, Anzhi envió un mensaje de voz a Yan Xi:
—¿Puedo ir a verte?
Yan Xi respondió enseguida:
—¿Ya saliste? Sí, ven. Cenamos juntas.
Anzhi se animó al instante.
—¡De acuerdo!
—Ten cuidado con los autos. Avísame cuando llegues y salgo a buscarte.
La Preparatoria Técnica quedaba cerca de Beishi, pero el cruce frente a la entrada siempre estaba congestionado por los autos de los padres. Anzhi, con su mochila a la espalda, cruzaba entre los vehículos dando pequeños saltos, como un conejito.
De pronto, sonó un claxon estridente. Se sobresaltó. Justo cuando un coche se acercaba demasiado, una mano agarró su mochila y la tiró hacia un lado, llevándola hasta la acera.
Anzhi se quedó helada. Al girar la cabeza, vio ese cabello gris tan familiar. Solo conocía a una persona así.
—Ten más cuidado, jefa —dijo Xu Jia’er con una sonrisa.
Anzhi se quedó quieta, aún asustada, mitad por el claxon, mitad por haber sido jalada de repente, como si algún monstruo enorme la hubiera atrapado.
Aun así, logró decir:
—Gracias.
Alzó la vista. Era altísima. Le dio la impresión de que incluso era más alta que Yan Xi.
—¿A dónde vas? Caminemos juntas.
Qué persona tan confiada.
—No hace falta, no vamos en la misma dirección —dijo Anzhi. El semáforo se puso en verde y cruzó trotando.
Xu Jia’er la observó sonriendo. El cabello suave, recién arreglado, apenas le rozaba los hombros. Piel blanca como la nieve, mejillas color durazno, un ligero aroma a gardenia. Caminaba con la ligereza de un conejito.
La vio sacar el celular, escanear el código y subirse a una bicicleta compartida. Xu Jia’er se quedó mirándola desde lejos y pensó que, tal vez, la vida en la preparatoria no sería tan aburrida como había imaginado.
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ShadowTP
Por fin llego a esta parte 🤭❤️