Anzhi sintió que se le erizaban todos los vellos del cuerpo.
Xu Jia’er la miró, sorprendida por su reacción tan brusca, y se quedó un segundo en blanco.
—¿Qué? ¿De verdad te gustan las chicas?
Anzhi frunció el ceño y la fulminó con la mirada.
—…No, no, no —se apresuró a decir Xu Jia’er—. Era broma, solo… estaba probándote.
Anzhi estuvo a punto de quedarse sin aire. Los ojos se le enrojecieron de pura rabia. Ya no quiso decir nada más y se dio la vuelta para irse. Xu Jia’er dio un paso largo y le cortó el paso.
—Eh, jefita… era solo una broma.
—¿Te parece gracioso? —Anzhi la miró con furia—. A mí no. Apártate.
Xu Jia’er dejó de sonreír. Se plantó delante de ella, sin dejarla pasar.
—Lo siento, de verdad… —se rascó la cabeza—. Yo…
Quiso decir que no lo había hecho con mala intención, pero la verdad era que sí: había querido ponerla a prueba.
Recordó el día en que se presentó frente a la clase. Había visto todas las expresiones: sorpresa, asombro, miradas descolocadas, otras que parecían decir “esto no puede estar pasando” o “mis oídos deben estar fallando”. Solo una persona la había mirado con curiosidad… y con un atisbo de preocupación.
Cuando se sentó detrás de la pequeña jefa, lo primero que percibió fue un aroma suave a flores: un poco de jazmín, un poco de gardenia, pero sin esa intensidad típica de la gardenia. No sabía si era perfume o simplemente su olor natural.
En clase, aburrida, se quedó mirando su espalda. Había oído que era la más joven del curso. No era especialmente baja, pero se veía diminuta. Tenía una voz suave, casi infantil. Brazos y piernas delgados, blancos. Como un conejito.
A Xu Jia’er le entraron ganas de conocerla. Empezó a pincharle la espalda con el dedo, a molestarla con el bolígrafo, hasta que consiguió hablarle. Siempre que podía, la provocaba un poco. Su cara cuando se enfadaba era increíblemente divertida.
Xu Jia’er supo muy pronto que le gustaban las chicas. Sus padres habían crecido en el extranjero, tenían una mentalidad abierta y ambos trabajaban como intérpretes. Se habían conocido y amado en igualdad. Ella había crecido en un entorno lleno de respeto y afecto, lo que le daba una seguridad y una claridad que destacaban entre la gente de su edad. Y ella lo sabía.
Le gustaban las chicas y a veces también le gustaba coquetear con ellas. Pero en el amor era orgullosa y muy exigente. La chica que le gustara debía ser la mejor, la más adorable, la que le hiciera latir el corazón sin control.
Y al ver a Tao Anzhi, tuvo esa sensación.
Pero no sabía si la pequeña jefa también sentía lo mismo, por eso decidió tantearla con palabras.
Al verla tan enfadada, a punto de salir corriendo, Xu Jia’er sintió que se había pasado. No todo el mundo podía aceptar su orientación con la misma naturalidad que ella. Y menos alguien como Anzhi, que parecía asustarse con solo una ráfaga de viento, aunque fuera adorable.
Contuvo la sonrisa, la detuvo con seriedad y se disculpó con sinceridad:
—Perdón.
Pensó que la pequeña jefa era de corazón blando, que una disculpa sincera bastaría.
Y así fue. Anzhi la miró con duda, intentando calibrar cuán honesta era. Xu Jia’er se apresuró a poner cara seria.
—De verdad, solo estaba bromeando. No tienes que responderme.
Tal como esperaba, Anzhi se relajó visiblemente. Ya no estaba tan alterada, aunque seguía alerta.
Xu Jia’er sonrió para sí. Ya tenía la respuesta.
Al ver esa sonrisa extraña, Anzhi se sintió incómoda.
—¿Ya puedo irme? No me bloquees el paso.
El pasillo no era ancho, y Xu Jia’er le sacaba casi una cabeza, imponiendo sin querer.
—¿No estás esperando a que termine la reunión de padres? Ven, charlemos un rato —dio un paso adelante.
Anzhi tuvo que retroceder.
—No hay nada de qué hablar.
—Parece que me tienes miedo, jefita. Y no hay nada que temer —dijo Xu Jia’er, divertida al verla tan tensa, como un conejito listo para huir—. Además, intercambiamos exámenes, ¿no? Tu inglés es un poco flojo.
Eso captó la atención de Anzhi.
Xu Jia’er se acercó despacio.
—Vi que fallaste una pregunta de lectura y que te descontaron puntos en la redacción. ¿Lees primero las preguntas o el texto?
—Las preguntas.
—Yo también. Pero esa pregunta era sobre la idea principal. El texto hablaba de contaminación ambiental… la contaminación del aire solo era una parte. Mira…
Anzhi sacó el examen de la mochila y escuchó con atención. No se dio cuenta de que Xu Jia’er apoyaba una mano en la pared, casi rodeándola, mientras con la otra señalaba el papel.
En ese momento, Yan Xi salió de la sala de reuniones y fue a buscar a Anzhi. Desde su ángulo, vio a una persona alta, de pelo corto, rodeando a Taotao, con las frentes casi juntas, hablando en voz baja mientras miraban un examen.
Yan Xi se detuvo y frunció ligeramente el ceño.
—¿Taotao…?
Al oírla, ambas miraron hacia ella.
Xu Jia’er vio a una mujer joven, con abrigo largo, suéter sencillo, vaqueros y tacones de bloque. Tenía un aire tranquilo y agradable.
Antes de entender quién era, la pequeña jefa se soltó de su mano y corrió hacia ella como una mascota llamada por su dueña.
Xu Jia’er saboreó mentalmente el nombre “Taotao”. ¿Tao? ¿Melocotón? ¿Tao Anzhi? Ya lo entendía.
La chica que con ella apenas sonreía, ahora mostraba una sonrisa dulce, con las mejillas rosadas como duraznos maduros.
La mujer le acarició la cabeza con familiaridad, pero su mirada se posó en Xu Jia’er, evaluándola.
—Esta es Xu Jia’er —dijo Anzhi en voz baja.
La mujer asintió tras un leve destello de sorpresa.
—Hola, soy la tutora de Taotao.
¿Tutora? No se parecían. No era su madre ni su hermana, pero tenían algo en común, una familiaridad nacida de convivir durante años.
Xu Jia’er respondió con una sonrisa educada y distante, propia de cuando se habla con adultos.
—Encantada.
Yan Xi no parecía interesada en prolongar la conversación.
—¿Terminaste? Vámonos.
Anzhi asintió.
—Xu Jia’er, me voy.
Yan Xi apoyó la mano en su hombro y se marcharon juntas.
—¿Qué te apetece cenar?
—Cualquier cosa… no tengo mucha hambre.
—¿Buscamos un sitio para tomar algo calentito, como una sopa?
—Vale.
Xu Jia’er ya no escuchó más. Observó sus espaldas mientras la sonrisa se le borraba poco a poco, pensativa.
Yan Xi recogió el coche, esperó a que Anzhi se pusiera el cinturón y salió del campus.
—Así que ella es Xu Jia’er. ¿No se llevan bastante bien?
—Para nada. Me bloqueó el paso y no me dejaba ir —Anzhi infló las mejillas.
—¿Ah, sí? ¿Por qué? —preguntó Yan Xi, divertida por su forma infantil de quejarse.
—Me preguntó si me gus… —Anzhi se calló de golpe.
“¿No te gustan las chicas, igual que a mí?”
¿Le gustan las chicas?
¿Le gustan las chicas… o solo le gusta…?
Anzhi miró de reojo a Yan Xi. Su perfil. Su mejilla.
Recordó el beso de aquella noche. ¿De dónde había sacado el valor? ¿Fue un impulso inconsciente o un deseo que llevaba tiempo escondido? Fue un beso breve y ligero, distinto del que Yan Xi le había dado en la frente cuando era pequeña.
Su mirada se detuvo en ese punto exacto de la mejilla. Ahí había estampado sus labios.
Un sello.
Anzhi se sonrojó al pensar en una palabra tan sugerente.
Yan Xi, al verla callada y avergonzada, se sintió confundida.
—¿Qué pasa? —preguntó.
—N-no… nada.
Yan Xi la miró con duda. Últimamente, Anzhi se sonrojaba cada vez con más facilidad.
Anzhi apartó la mirada y el tema quedó ahí.
A los pocos segundos, volvió a mirarla de reojo.
Le habría gustado saber qué pensaba Yan Xi sobre que a alguien le gustaran las chicas. Podría usar a Xu Jia’er como excusa… pero era su vida privada, y hablar de ella a sus espaldas no estaba bien.
Aun así, sentía mucha curiosidad.
—¿Mm? —Yan Xi notó su mirada—. ¿Qué ocurre?
Anzhi negó con la cabeza, incómoda.
Yan Xi suspiró suavemente.
—Esa Xu Jia’er…
Recordó la escena en el pasillo y la forma en que la había mirado. Algo no le había gustado. Siempre había sido cuidadosa con la gente que rodeaba a Anzhi. A Da Pang y Xiao Pang los había advertido más de una vez. A Chen Wei lo había evaluado y no lo veía peligroso. Con Yang Mengmeng siempre había estado tranquila.
Pero Xu Jia’er era diferente.
—¿Qué pasa? —preguntó Anzhi.
—Nada.
Yan Xi se tragó lo que iba a decir.
Anzhi ya no era una niña. Tenía derecho a hacer amigos. Ya no podía seguir controlándolo todo.
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ShadowTP
Celos 😂🤭