Desnudarse por completo frente a su cuñada… dejar que la viera así… Temía que, en el mismo instante, su cuerpo reaccionara sin control.
Y si eso ocurría, ¿no quedaría al descubierto que aún la deseaba?
Si Jiang Xu descubría lo que realmente sentía… ¿qué haría?
¿Huiría?
¿Se alejaría de ella?
¿La ignoraría para siempre?
Esos pensamientos la torturaban, y por eso no lograba desabrocharse la ropa.
Jiang Xu la miró con extrañeza. Desde que se había herido, Ji Ruyu parecía tener demasiadas cosas en la cabeza; a veces se quedaba absorta sin motivo.
—¿Quieres que te ayude? El agua se va a enfriar.
Al escucharla, Ji Ruyu supo que no podía seguir dudando. Solo despertaría sospechas. Era algo que tarde o temprano tendría que enfrentar.
La luz de las velas ardía brillante y casi le hería los ojos, aumentando su vergüenza.
Jiang Xu ya estaba preparada y la observaba en silencio.
Ji Ruyu cerró los ojos y, como quien se entrega al destino, comenzó a quitarse la ropa. Cuando el aire frío rozó su piel, su mente embotada recuperó algo de claridad.
Al abrir los ojos, vio que su cuñada ya tenía lista la toalla húmeda.
Se recostó con tensión, esperando lo que vendría.
Cuando Jiang Xu vio su cuerpo desnudo, su respiración se volvió más ligera sin darse cuenta.
Se sonrojó.
¿Qué le pasaba?
¿Por qué ver el cuerpo desnudo de Ji Ruyu la hacía enrojecer?
¿Por qué el ambiente se volvía tan ambiguo?
En su época de estudiante había visto los cuerpos desnudos de sus compañeras de dormitorio, y jamás había reaccionado así.
¿Acaso ella le prohibía a Ji Ruyu que la deseara… mientras en secreto era ella quien la estaba profanando con la mirada?
No. Imposible.
Seguro era porque entre ellas habían ocurrido demasiadas cosas. Aquellos recuerdos aún la afectaban.
Todo debía volver a su cauce.
Todo volvería a la normalidad…
Respiró hondo y comenzó a limpiarla.
Durante el proceso, Ji Ruyu temblaba de vez en cuando.
—¿Tienes frío? —preguntó Jiang Xu con preocupación.
Ji Ruyu tenía el rostro encendido y la miraba con una intensidad difícil de soportar.
¿De verdad Jiang Xu no notaba nada? ¿Cómo podía mostrarse tan indiferente?
Si no hubiera conocido su cuerpo en la intimidad, si no hubiera probado su ardor entre las sábanas, pensaría que era una mujer de hielo.
—Enseguida termino arriba. Ahora voy a limpiarte las piernas.
Jiang Xu creyó que temblaba por el frío y aceleró el movimiento.
Con cierta vergüenza, separó las piernas de Ji Ruyu… y vio claramente cómo una sustancia espesa se deslizaba.
Por un instante, ambas se sonrojaron.
El corazón de Ji Ruyu latía con violencia.
La había visto.
Lo había descubierto.
¿La rechazaría ahora?
¿La insultaría?
¿Se marcharía para no volver jamás?
No podía permitirlo.
No podía perderla.
Un pensamiento oscuro cruzó su mente: sujetarla, someterla, obligarla a admitir que también sentía algo…
Y luego… encerrarla.
Que nunca pudiera marcharse.
Jiang Xu no tenía idea del torbellino que había atravesado la mente de Ji Ruyu en apenas unos segundos.
Solo estaba sorprendida.
¿Sería demasiado haberle confiscado su pequeño objeto? Tal vez su deseo era demasiado fuerte…
Pero el médico había sido claro. Debía contenerse.
¿Debía mencionarlo? ¿O fingir que no había visto nada?
Mejor fingir.
Con aparente calma, continuó limpiándola.
Ji Ruyu mordió sus labios.
Ella lo había visto. Estaba segura.
—Cuñada… lo que acabas de ver…
Jiang Xu mantuvo la vista baja, con el rostro rojo.
—Estás en la edad en que la sangre es fuerte. Es normal tener más deseo. No le des importancia.
¿No sospechaba nada?
Al recordar los pensamientos que había tenido, Ji Ruyu se sintió avergonzada.
Qué despreciable había sido.
—Ya terminé. Yo también voy a asearme. Descansa.
Jiang Xu tomó el recipiente con el agua y salió apresuradamente.
Cuando se quedó sola, Ji Ruyu suspiró con alivio.
Había sido terrible. No debía volver a pensar así.
¿Cómo podía albergar pensamientos tan retorcidos hacia su propia cuñada?
…
En el baño, Jiang Xu se sumergió sola en la tina. Al tocarse entre las piernas, vio cómo sus dedos arrastraban el mismo líquido espeso. ¿Por qué últimamente, cuando se acercaba más a Ji Ruyu, su cuerpo reaccionaba así?
Se habían prometido que eran familia. ¿Cómo podía desear el cuerpo de alguien que consideraba familia?
Si ella misma no se mantenía firme, Ji Ruyu se desviaría aún más.
No podía permitirlo.
…
El plan de abstinencia estaba resultando insoportable para Ji Ruyu.
Para distraerse, decidió volcar su energía en asuntos oficiales. Por ejemplo, presionar a Lan Tangyue para que avanzara con la investigación.
Bajo su insistencia constante, Lan Tangyue finalmente consiguió algunas pistas.
—¿Dices que el intento de asesinato fue organizado por la noble consorte Liu?
—No tengo pruebas concluyentes —respondió Lan Tangyue—, pero es la posibilidad más alta. Si el objetivo era la emperatriz, probablemente fue por celos, no por sospechas sobre tu identidad.
Ji Ruyu frunció el ceño.
—¿Estás segura de que fue solo ella y no toda la familia Liu? Las familias Liu y Liu siempre han sido cercanas. Ve a tantear a la consorte Li.
[NT: Aunque en español ambos apellidos se transcriben como “Liu”, en el original chino se trata de dos familias distintas, con caracteres diferentes: 刘 y 柳. En el texto, cuando se menciona que “las familias Liu y Liu son cercanas”, se refiere a dos clanes distintos que mantienen una alianza política, una familia es de la noble consorte Liu, y la otra de la consorte Li]
No esperaba que una tarea tan simple hiciera que Lan Tangyue mostrara una expresión tan incómoda.
Ji Ruyu se enfadó.
—¿Qué? ¿Vas a aprovechar que estoy herida para pedirme más beneficios?
—¡Claro que no! —protestó Lan Tangyue—. Incluso si estuvieras en plena forma, tampoco podrías vencerme.
Lo que ocurría era que, al recordar lo sucedido la última vez en el pabellón de la consorte Li… su mente se volvía un caos.
Y, por primera vez, no se atrevía a enfrentarla de nuevo.
Por favor, introduzca su nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Usted recibirá un enlace para crear una nueva contraseña a través de correo electrónico.
Comentarios del capítulo "Capítulo 67"
MANGA DE DISCUSIÓN